Una guía paso a paso sobre la mecánica de la excitación masculina
El cerebro procesa el estímulo y envía señales a los nervios pélvicos. Se libera óxido nítrico (NO), que ordena a los músculos lisos relajarse.
Las arterias se dilatan considerablemente. Un gran volumen de sangre fluye hacia las cámaras esponjosas de los cuerpos cavernosos, provocando la expansión (tumescencia).
El tejido en expansión comprime las venas de salida contra la dura vaina externa. La sangre queda atrapada bajo presión, creando la rigidez.
Señales continuas y un flujo cardiovascular saludable mantienen el equilibrio entre presión y oxigenación frente a una mínima salida.
Las señales cesan. La enzima PDE5 degrada los relajantes. Los músculos se contraen, las venas se abren y la sangre drena de vuelta al estado flácido.